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El pasado 4 de septiembre, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, tuvo importantes reuniones con las autoridades ecuatorianas, incluyendo una con el presidente del país, el derechista Daniel Noboa, quien se ha posicionado como uno de los seguidores más fieles a la política exterior de la administración Trump en América Latina.
Rubio, que previamente había realizado una parada en México donde se reunió con la presidenta Claudia Sheinbaum, buscó asegurar una agenda conjunta entre Quito y Washington en lo que respecta a seguridad, inteligencia y migración irregular. En este sentido, en la reunión se abordaron temas como el narcotráfico, las relaciones comerciales y los acuerdos militares.
Declaración de grupos terroristas ecuatorianos
Mientras la reunión se llevaba a cabo, Washington anunció que, desde ese momento, los grupos delincuenciales ecuatorianos Los Choneros y Los Lobos serían considerados organizaciones terroristas extranjeras. Ambos son las organizaciones criminales más poderosas del Ecuador.
En X, Rubio afirmó: “Reunión productiva con el presidente Daniel Noboa en Ecuador. Anuncié la designación del gobierno de los Estados Unidos de que Los Choneros y Los Lobos son Organizaciones Terroristas Internacionales. Esta medida afianza nuestra seguridad regional y refuerza la idea de que el terrorismo no tiene lugar en este hemisferio.”
Esta decisión se toma en medio de una creciente tensión en el mar Caribe, en donde el Pentágono ha desplegado a miles de soldados para, según afirman, enfrentar a los carteles de drogas. Según Washington, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pertenece al supuesto Cartel de los Soles (lo cual ha sido rotundamente negado por los chavistas) por lo que la presencia militar estadounidense en el Caribe ha sido leída por muchos expertos como una estrategia para presionar a Caracas a un cambio de gobierno.
Bajo esta premisa hace pocos días Trump anunció la destrucción de una lancha que supuestamente transportaba droga; en el ataque murieron 11 personas. Esto quiere decir que potencialmente Washington podría ordenar ataques unilaterales en contra de Los Choneros y Los Lobos.
Noboa, que había buscado que la administración Trump tome esta resolución, celebró la decisión de Washington: “Los Choneros y Los Lobos pueden seguir creyendo que nadie los toca. Pero la realidad es otra: han sido declarados como grupos terroristas por Estados Unidos, con su apoyo seguiremos firmes en nuestra lucha por recuperar nuestro país.”
En el 2024 Noboa declaró el Conflicto Armado Interno en el país para así enfrentar de mejor manera la rampante violencia que se ha desatado en el país. Sin embargo, sus esfuerzos no parecen haber dado el resultado deseado. Por el contrario, el 2025 es el año más violento de la historia del Ecuador, lo cual ha posicionado al país andino como el más violento de América Latina. Con la decisión de Washington, Noboa busca darle aire a un plan de seguridad que hasta el día de hoy no ofrece los resultados prometidos.
Bases militares estadounidenses en Ecuador
En dos ocasiones Estados Unidos ha establecido bases militares en territorio ecuatoriano. La primera vez sucedió durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Washington ubicó una estratégica base militar en las Islas Galápagos durante su conflicto con Japón por el control del Pacífico. La segunda vez sucedió entre 1999 y 2009, cuando los gobiernos neoliberales ecuatorianos acordaron la presencia de tropas estadounidenses en Manta. El gobierno del progresista Rafael Correa (2007-2017) decidió no renovar el acuerdo, y la Constitución de 2008 prohibió que se establezcan bases militares extranjeras en el país.
Sin embargo, los gobiernos poscorreístas han realizado varios acercamientos con Washington que se enfilan a un posible restablecimiento de bases militares estadounidenses en el país. Los expresidentes Lenín Moreno (2017-2021) y Guillermo Lasso (2021-2023) firmaron varios acuerdos con Washington, como convenios de intercambio de información y asesoría militar, sin contar el dinero y equipamiento que Estados Unidos entregó. Pero ha sido Daniel Noboa quien más ha adelantado camino en este sentido.
En meses anteriores la administración Noboa autorizó la presencia de buques militares en las Islas Galápagos, y hace pocas semanas anunció su intención de reformar la constitución para que se permitan bases con tropas extranjeras en el país, lo cual probablemente será consultado al pueblo ecuatoriano en 2025.
En una rueda de prensa en el Palacio de Carondelet, Rubio dijo: “Hablamos de la posibilidad de estacionar elementos militares de Estados Unidos en el territorio, en cooperación, obviamente con el Gobierno [para enfrentar] una amenaza en común… Si nos invitan a regresar, es un punto muy estratégico, lo vamos a estudiar, a ver si tiene sentido.”
El secretario de Estado aprovechó la ocasión para acusar al expresidente Correa de haber colaborado con los grupos narcotraficantes, razón por la cual, supuestamente, no habría renovado el acuerdo de la Base de Manta: “Ya estuvimos aquí. Correa nos pidió irnos en 2009, creo que no nos quería mucho, y quería ayudar a los narcotraficantes.” Además, Rubio anunció que Estados Unidos entregará 13,5 millones de dólares a Ecuador para seguridad, y otros 6 millones de dólares adicionales para drones. Además, anunció la posibilidad de que uniformados estadounidenses entrenen y capaciten a tropas ecuatorianas.
Llegada de migrantes deportados desde Estados Unidos
En días pasados, la ministra de Relaciones Exteriores de Ecuador, Gabriela Sommerfeld, informó que es muy probable que Ecuador reciba a migrantes provenientes de Estados Unidos.
“[Recibir migrantes deportados es] algo importante para nuestro socio y lo vamos a hacer en una forma coordinada, protegiendo los intereses del Estado ecuatoriano y con un derecho a veto por parte del Ecuador para personas que no sea de nuestro interés”, dijo Sommerfeld cuando la prensa le preguntó sobre la potencial llegada de migrantes de terceros países deportados de Estados Unidos.
Ecuador así se sumaría a otros países latinoamericanos que reciben migrantes que se encuentran en Estados Unidos que provienen de terceros países, tales como El Salvador y Guatemala.



