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Tras más de 30 días de manifestaciones, cierres viales, convoys militares, represión, enfrentamientos, marchas, plantones y demás, el paro nacional convocado por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) terminó.
Las medidas de hecho se realizaron en rechazo a la eliminación del subsidio al diésel por parte del gobierno del derechista Daniel Noboa. El diésel es el combustible más barato y más utilizado por agricultores, campesinos y transportistas.
El comunicado de la CONAIE
Hace algunos días, las negociaciones que había iniciado el gobierno con la CONAIE se suspendieron debido a la falta de acuerdos y, según el gobierno, como consecuencia del mantenimiento de los bloqueos viales llevados a cabo por varias comunidades indígenas.
Tras ello, Noboa dijo que utilizaría toda la fuerza del Estado para suspender los cierres viales y despejar las carreteras. Si es que el presidente sabía o no que la CONAIE prontamente anunciaría el fin del paro es algo que ha causado muchas especulaciones en Ecuador. Lo cierto es que parece que no tendrá problema en su intención de habilitar las vías una vez que se anunció el fin de las movilizaciones indígenas.
El anuncio del fin del paro nacional lo hizo el propio presidente de la CONAIE, Marlon Vargas: “En los últimos días hemos sido testigos de la brutal represión realizada en contra de nuestros hermanos en varias provincias del país. Como consecuencia, hay tres fallecidos, decenas de heridos, y comunidades enteras viviendo bajo el miedo y la represión. Este gobierno ha demostrado que la violación a los derechos humanos no significa un límite para sus acciones. Frente a esta realidad, hemos tomado una decisión difícil, pero necesaria: el cese del paro, despejar las vías y replegarnos a nuestros territorios.”
Vargas justificó la decisión con base en la dureza con la que ha actuado el gobierno de Noboa y su intransigencia a llegar a acuerdos que impliquen la eliminación del subsidio. En este sentido, pidió a Noboa corresponder la decisión: “Pedimos que se desmilitarice de inmediato a todos los territorios de nuestras comunidades. Ordenar la liberación de los detenidos durante las manifestaciones. Brindar atención y reparación a las familias de las víctimas mortales y a los heridos que aún requieren tratamiento médico. Y, por último, no a la persecución a los dirigentes de la CONAIE.”
Además, el presidente de la CONAIE, el movimiento social más grande del Ecuador, anunció que iniciará un proceso para preparar la campaña electoral para rechazar las pretensiones de Noboa y sus aliados de cambiar de constitución y que se decidirá en un plebiscito el 16 de noviembre. Así, la CONAIE anunció que pedirá a sus bases y aliados que vote por el No “en defensa de la [actual] constitución, la democracia y los derechos adquiridos, impulsaremos una campaña amplia y participativa”.
Las cifras del paro
Durante más de 30 días varias vías fueron cerradas por el movimiento indígena, el cual no siempre se mostró cohesionado como en otras ocasiones, específicamente en 2019 y 2022, cuando la CONAIE, liderada en ese entonces por Leonidas Iza, puso en jaque a los gobiernos de Lenín Moreno (2017-2021) y Guillermo Lasso (2021-2023), respectivamente. Estos últimos, ante la fuerza del movimiento indígena, tuvieron que retroceder en varias decisiones como eliminaciones de subsidios.
En 2025 fue diferente. El gobierno de Noboa logró que el paro terminara sin ceder ante sus exigencias. Lo hizo con mano dura y con estrategias militares nunca antes vistas en el interior del país: las Fuerzas Armadas informaron que se realizaron más de 2.000 operaciones militares en el país, en las cuales participaron más de 12.000 soldados. (5.000 de los cuales custodiaron Quito para evitar una nueva movilización masiva hacia la capital).
Además, el gobierno dividió el Ejecutivo en dos partes, la presidencia y la vicepresidencia, y las ubicó en otras ciudades (en Latacunga y Otavalo). Y si bien es cierto que otros presidentes ya hicieron esto, el gobierno de Noboa logró evitar algo fundamental: que las movilizaciones indígenas arribaran a Quito, la capital.
Esto lo hizo coartando la libre movilidad y ubicando al ejército en la entrada de la ciudad. Esto es fundamental si se atiende a la historia reciente de las movilizaciones masivas, las cuales tuvieron un efecto mayor precisamente porque cortocircuitaron el normal funcionamiento de la capital, la segunda ciudad más poblada del país, y donde está concentradas las funciones públicas del Estado.
Por el contrario, en 2025 las manifestaciones no se concentraron con especial fuerza en un solo lugar, sino que se descentralizaron, especialmente en Imbabura, donde se dieron las manifestaciones más importantes y en donde hubo más enfrentamientos.
En 2025, el saldo de muertos es más bajo si se lo compara con los anteriores paros nacionales. En 2025 murieron 3 personas, mientras que en 2019 perecieron nueve personas, y en 2022 diez. En cuanto a los heridos, la Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos reportó que 296 manifestantes resultaron heridas y que 15 personas se encuentran desaparecidas. La Fuerza Pública, por su parte, dijo que 49 militares y 24 policías fueron heridos. Estas cifras también son más bajas que las de 2019 y 2022.
Además, tras el paro de 2025, se reportaron 205 detenciones, las cuales están a la espera de las sentencias en las que, se teme por parte de los manifestantes, la fiscalía utilice la figura legal de “terrorismo”, lo cual podría implicar un encarcelamiento de más de 15 años.
Mientras tanto, Reporteros sin Fronteras afirmó que se habían producido 55 agresiones a periodistas: «Reporteros sin Fronteras (RSF) condena enérgicamente la grave escalada de violencia contra los periodistas en Ecuador durante la huelga nacional. Al menos 55 periodistas han sido atacados desde el 22 de septiembre, siendo el caso más reciente el del periodista y productor de Apak TV Edison Muenala, que resultó gravemente herido. RSF pide una respuesta inmediata y la aplicación de medidas de protección eficaces para garantizar que los profesionales de los medios de comunicación no sean atacados mientras realizan su trabajo».
¿Una victoria absoluta para Noboa?
Muchos han visto en la última decisión de la CONAIE una derrota clara del movimiento indígena y, consecuentemente, una victoria del gobierno neoliberal de Noboa, el cual busca cumplir a rajatabla el programa impuesto por el Fondo Monetario Internacional. En efecto, Noboa, a diferencia de sus predecesores, logró sostener su decisión, por lo menos por ahora.
Sin embargo, muchos analistas se preguntan cuánto le costó verdaderamente esta victoria a Noboa. En este sentido, muchos piensan que la respuesta a tal pregunta se observará en la próxima consulta popular, la cual puede leerse, entre otras cosas, como una forma de comprobar el apoyo popular al gobierno. Tanto Moreno como Lasso terminaron sus mandatos totalmente agotados, políticamente hablando. No es extraño pensar que los paros nacionales son también una prueba de fuego de la cual los presidentes salen profundamente desgastados.
Por el momento, el gobierno celebra su victoria y el movimiento indígena se repliega, no sin varias críticas internas en la CONAIE que exigían que se sostuvieran las manifestaciones y los cierres viales hasta obtener otro resultado. Es más, algunos grupos han anunciado que no cesarán en las acciones contra el gobierno.



